Construido en 1908, junto al río Lee, dicen que el Cork College of Commerce es uno de los edificios más fotografiado de esta ciudad irlandesa.
Esta es mi pequeña aportación, pero en este apartado de la web de la entidad podéis encontrar muchas más… y mejores.
Anoche, cuando llegué a mi casa después de una dura jornada de trabajo, me encontré un mensajito de mi colega gaditano Santi Pérez, veterano periodista que ha pasado por diarios locales, RTVE y la agencia Efe, antes de recalar en el gabinete de prensa de la Junta de Andalucía.
Santi es el autor de una bitácora que suelo leer a menudo, Diario de hoy, y que muchas veces me abre los ojos a otras fuentes, a otras noticias, a otros mundos. Por ejemplo, hace unos días simplemente añadía esta frase de John Hersey:
“El periodismo permite a los lectores ser testigos de la historia; la literatura les da una oportunidad de vivirla.”
No sé si os pasa a vosotros, pero cuando veo algo que me llama la atención, que me parece interesante compartirla, saco la cámara que tengo a mano (la reflex, la de bolsillo o el teléfono móvil) y tomo una foto.
Os decía ayer que habíamos llegado a Cork y nos preparábamos para dejar las maletas en un B&B, Achill Guest House.
Cuando llegamos a la casa, no había sitio para aparcar, porque era una carretera y, delante de la entrada estaba lleno de coches (dos, de empleados de Coca Cola, que debían ser familiares o amigos de la dueña de la casa).
Helena McSweeney, la propietaria, nos recibió con una sonrisa, un inglés endiabladamente rápido y una desagrable sorpresa: no habíamos confirmado la petición de reserva que habíamos realizado días antes.
Una vez superado el trago de los primeros minutos de conducción por la izquierda y de salir del aeropuerto sin tocar nada y a nadie con la carrrocería, nos encaminamos a Cork, la segunda ciudad más grande de Irlanda, situada en la parte sur de la isla.
Habíamos reservado (o eso creíamos) dos noches en un bed and breakfast (un B&B), esa especie de casa de huéspedes de las que ya os he hablado, consistente en cama y desayuno. Actualmente, la mayoría de ellos tienen habitaciones con baño dentro (room in suite). Son más caras que las de toda la vida: un dormitorio con el lavabo y la ducha fuera del cuarto, y a menudo compartido con los dueños y otros huéspedes de la casa.
Después de darle algunas vueltas a esto de las redes sociales, como Facebook o Twitter, de ver a otros amigos, contactos e internautas, y de comparar mis artículos con los de ellos, creo que es buena idea transformar aquellas cosas interesantes que descubro y que me gusta compartir con todos vosotros en un simple trino, una llamada de atención.
Uno de los grandes interrogantes que se nos plantea cuando vamos a un país en el que se conduce por la izquierda –y hay un montón– es si seremos capaces de hacerlo.
Sinceramente, no es complicado.
Antes de iniciar nuestro recorrido irlandés, os dejo un detallito fotográfico.
Porque, cuando empiezas a ver letreros en inglés, con detalles como el de esta bici (¡sin ningún tipo de candado!) junto al café cerrado, la tentación era fuerte…
Por cierto: los muffins son una especie de magdalenas, si bien la Wikipedia indica que es un alimento distinto.
Esta mañana nos hemos ido a descubrir el Delta del Llobregat.
Su cercanía a Barcelona y al aeropuerto de El Prat de Llobregat, hacen que muchas veces nos olvidemos de este atractivo rincón, del que podéis encontrar información en la web de Consorcio del Delta y La puerta del Delta.
En cuanto a los aviones, verlos pasar a pocos metros sobre tu cabeza y aterrizar luego es una experiencia que nos devuelve a la infancia.
Mi vieja moto, una Yamaha SR 250, la rotonda junto a las pistas, la señal de ceda al paso y el propio aeroplano que se disponía a aterrizar eran una tentación… y un titular lógico, ¿no?
Como os decía el otro día, tengo tendencia a cargar con varias guías de viajes.
En esta ocasión, para Irlanda, solo compré la de Lonely Planet, ya que tenía algunas otras antiguas. Tenéis que estar atentos, porque existe otra más nueva, también de Irlanda, algo así como “los mejores lugares”, en plan bonito y con más colorines, pero que trae mucha menos información.
Pero además del libro, internet me sirvió para completar la primera fase del viaje, que era la de localizar algunos hoteles o B&B a lo largo del itinerario.
Hace ya un par de años, mi amiga Asun (¡gracias!) me indicó algunas de las webs y foros de viajes para viajeros que ella solía mirar antes de salir de viaje: Tripadvisor, Viajeros.com y Los Viajeros.com, aunque había algunas direcciones más que ahora no recuerdo.
Recuerdo no hace mucho tiempo que el departamento de Turismo del País Vasco puso en marcha una campaña destinada a promover los viajes hacia Euskadi. Fue un éxito, sobre todo entre los catalanes.
Catalunya está haciendo lo mismo, con un puñado de gente conocida que promociona el lema Soy fan de Catalunya.
Yo, que llegué precisamente desde Vizcaya a mediados de los años 70, también me he apuntado.
Lo he hecho en esa web y acabo de colgar esta foto de Sitges, que tomé no hace mucho tiempo.
Como en otras iniciativas similares, se puede votar si os gusta la foto.
Cuando ya tienes el billete de avión en tus manos no te queda más remedio que empezar a pensar en qué ciudades vas a estar y dónde vas a dormir.
Es en ese momento, al revisar las fechas de los vuelos, cuando te das cuenta de que has cometido el típico error de cálculo: ese billete más barato para un martes con regreso también más barato para un jueves puede suponer muchos más días de estancia en el destino de lo que habías pensado y así, en lugar de una semanita o 10 días, te has de quedar allí cuatro o cinco más… y cuyas pernoctaciones has de pagar.
En nuestro caso también nos pasó, aunque ese exceso de días nos sirvió para visitar Irlanda con más tranquilidad. Leer más…
Mientras sigo escribiendo, aunque sin tiempo para publicar, la ruta por Irlanda, os dejo alguna foto que voy tomando por las calles de Barcelona, como esta, de una esquina, al inicio de la avenida del Bogatell.
Los chic@s de Esto solo lo arreglamos entre todos recomiendan esta peli para empezar el día con una sonrisa en los labios.
Se trata de un premiado cortometraje de Kurt Kuenne que dura unos 15 minutos.
Aquí tenéis una canción de mi amigo El Druida, que nos dejó el lunes, 23 de noviembre.
Se titula El blues de mi princesa y estaba dedicada a una de sus hijas.
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